viernes, 11 de marzo de 2016

De Inteligencia No Puede Ser


"Incluso los monos se caen de los arboles"
Proverbio japones

       LA HISTORIA DE HOY roza lo rocambolesco, y puede resultar difícil de creer. Pero pasó. En los años sesenta, en la parte más cruenta de la guerra fría, ya mencionada varias veces en este blog, lo servicios de inteligencia de EEUU y de la URSS se devanaban los sesos y se rasgaban las vestiduras buscando la forma de sacar información del otro y de uno mismo porque nunca se sabía cien por cien si se podía confiar en que tu mejor hombre no fuese un agente doble. El uso de micrófonos, micro-cámaras, paredes falsas y demás trampas hacía que las reuniones en sitios cerrados como embajadas o habitaciones de hotel fuesen casi publicaciones en el New York Times o en el Pravda. Así que los espías decidieron hacer sus reuniones y sus intercambios de información en sitios abiertos, como parques o restaurantes al azar, cuidándose mucho de que hubiese un alma al rededor. Había que hacer algo para solucionar este pequeño escoyo.

      Pues pasó que en el Directorio de Ciencia y Tecnología de la CIA debía estar currando una beca el profesor Bacterio, por que si no no se puede entender. Se dotó con veinte millones de dolares, recordar que estamos en el año 1960, para llevar a cabo la creación del espía perfecto: la "Operación Acoustic Kitty", gatito acústico. Esta descabellada idea consistía en hacer de un gato, supuestamente entrenado porque los gatos son demasiado orgullosos para hacerle caso a nadie, un sistema de radio transmisión móvil. Al pobre animal se le abrió en canal y se le colocaron sendos micrófonos en la parte interior de sus orejas, un sistema de cableado rodeando la espina dorsal para enviar la señal de audio, y lo más curioso, la batería en la caja torácica, previamente ahuecada.

       Una vez el gato se recuperó de tan cruel operación se realizaron las primeras pruebas. Y se dieron cuenta de que los gatos no solo son espíritus libres que no van a donde se le diga, sino que además suele tener hambre y le gusta cazar. Tras varios intentos fallidos por educar al gato, decidieron anular el instinto del animal con una trepanación. Otra vez al quirófano. El ya agente perfecto era ya una realidad, un bicho feo, lleno de cicatrices y medio zombificado por las distintas operaciones que llevaba en sus pobres huesos.

       Así llegó el momento de recoger los frutos de la investigación, las intervenciones quirurgicas, y la inquebrantable fe del Directorio de Ciencia y Tecnología de la CIA. Info veraz apuntaba que iba a tener lugar una reunión de dos agentes de inteligencia en Nueva York, uno ruso y otro cubano. Con la crisis de los misiles todavía resonando en las sienes de todos en aquella época era el momento ideal para empezar con buen pié. Dos agentes de la CIA escoltando al gatito acústico le llevaron en un vehículo llegaron a las inmediaciones del parque. Soltaron al gatito y le ordenaron que se fuese a ver que pillaba. Lo que pasó es que el gato no había visto un coche en su vida antes, y el primer taxi que pasaba por ahí le atropelló sin piedad. Los agentes recogieron el cadaver del pobre gato a la carrera. Lo metieron en el coche y enfilaron hacia la central supongo que pensando cómo explicarlo. Por supuesto la Operación Acoustic Kitty, fue abortada al momento, la info clasificada a cal y canto, y más de un lumbreras de Langley recibiría una colleja por listo. Si sabemos hoy en día que tal misión disparatada fue llevada a cabo es porque ex-agentes de la CIA como Victor Marchetti lo publicaría muchos años después. Pero no ha sido la única cagada de las agencias de inteligencias pero ya debéis saber a estas alturas que esas SERÁN OTRAS HISTORIAS.     

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