" Las mejores palabras son aquellas que guardan un profundo significado
y, al mismo tiempo, resultan comprensibles para todo el mundo"
Confucio
Hoy inauguramos una sección nueva, y con los meses vendrán otras, pero la que inauguramos tratará de algo muy nuestro, que no dará para explayarse, ni falta que hace, pero que es en verdad curioso. El origen de nuestros dichos populares. Porque sobre todo los que tenemos la suerte de hablar más de un idioma, y de usarlo con frecuencia, hay frases que son intraducibles, que conocemos todos su significado pero que si hemos de explicarlas a un extranjero no sabríamos donde empezar. Imagínense por un momento la cara que pondría un inglés si le dijeses de una mujer que "I´m going to put her looking for Cuenca". En español común de la calle, es una forma bravucona de proclamar ambas la virilidad y el objetivo de "reventar" a la amante como si fuese uno el "Sansón del colchón". Perdonen si el tono esta un poco subido, pero es una definición bastante gráfica. Que cuánto hace que se usa esta frase, cinco siglos, casi "na"!
En la corte de los reyes católicos, la unión de los reinos de Castilla y Aragón. había un lado que simplemente era más católico que el otro, pero hablamos de los siglos XV y XVI, y Fernando de Aragón el Católico simplemente no podía ser un libertino constante sin levantar ampollas en la iglesia, la nobleza y el orgullo de su mujer...y que aprovechando que a Doña Isabel de Castilla solo presentaba desdén por la ciencia, Don Fernando tuvo una idea brillante: en una de las torres más altas del palacio real mandó montar un observatorio astronómico, con toda la tecnología de la época, que se limitaba a unos pocos telescopios, algún astrolabio y poco más, eso sí, en una estancia sumamente cómoda. Así con esta coartada y aprovechando que muchas de las mujeres de la corte eran Conquenses, se las subía al observatorio licencioso con el pretexto de "Voy a poner a Doña .... mirando a Cuenca". A Isabel no le interesaba lo más mínimo, y si nunca sospechó no lo hizo notar. Pero la guardia presente sabía el auténtico significado de la frase, y la repitió con sorna en los prostíbulos y casa de lenocinio que frecuentaba. Y si algo corre más rápido que la pólvora en España, eso son los chismes, de tal modo Don Fernando de Aragón y de las dos Españas tuvo que dar explicaciones a sus muy católicos confesores de sus tropelías, para aplacar la ira de su muy católica y cornuda esposa.

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